El 31 de Octubre de 1999 se realizó en el California Speedway -hoy llamado Auto Club Speedway- la última carrera de la temporada en la FedEx CART World Series, la Marlboro 500. Allí, Juan Pablo Montoya y Dario Franchitti llegaron como los únicos contendientes a alzar la Copa PPG, el trofeo que se entregaba a los campeones de CART.

Franchitti llegó como líder por sobre Montoya, gracias a una seguidilla de triunfos y buenos resultados, apoyados también en uan racha negativa de carreras de parte del colombiano. Sin embargo, las siete victorias acumuladas por nuestro héroe en su temporada como novato (Long Beach, Nazareth, Rio de Janeiro, Cleveland, Mid-Ohio, Chicago y Vancouver) le daban un “punto invisible” pues el escocés solo obtuvo tres ganes: Toronto, Detroit y Queensland.

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Como ganador del Gran Premio de Australia en Surfers’ Paradise, Franchitti acumuló una ventaja de 9 puntos por sobre Montoya, quien chocó en la primera curva vuelta 48 y no sumó ni un punto. Fue la primera vez que Franchitti superaba en el tablero de posiciones a Montoya, y justamente a una carrera del final. La tensión era increíble tanto en el Team Kool Green como en el Target Chip Ganassi Racing.

En las pruebas de clasificación, Montoya empezó a poner presión ganándose el tercer cajón de la parrilla de salida, con un tiempo de 31,182 segundos. Franchitti fue octavo con una marca de 31,326. La pole position fue para el estadounidense Scott Pruett, al obtener un registro de 31,030 segundos.

Bandera verde. Pruett lideró por poco tiempo, pues pronto sería capturado por Michael Andretti. Posteriormente Richie Hearn y Greg Moore tuvieron dos accidentes en la salida de la curva 2 del óvalo, cuya razón posteriormente se indicó fueron los vientos de costado que azotaron la pista a lo largo de la competencia. Ese accidente en la vuelta 9 fue el que cegó la vida del canadiense Greg Moore, y fue la razón por la que Montoya no pudo festejar como era merecido este campeonato.

La situación fue crítica para CART, pero la carrera continuó. Los pilotos nunca supieron del accidente fatal mientras corrieron, con excepción del coequipero de Moore, Patrick carpentier, quien abandonó a la mitad de competencias tras conocer el triste descenlace. Montoya y Franchitti batallaron cada uno a su manera, aunque el escocés tuvo mucho más trabajo debido a una serie de problemas en lso pits que no le permitieron ir más allá del décimo lugar durante la carrera.

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A medida que avanzaba la carrera, fue evidente que ninguno de los dos contendientes a la corona podrían darle batalla a Adrián Fernández, quien a lo largo de las 500 millas de carrera subió en el orden, y aprovechó una inteligente estrategia de conserva de combustible para llevarse una victoria que no pudo celebrar. Max Papis y Christian Fittipaldi completaron el podium, a 7 y 9 segundos de diferencia respectivamente.

Juan Pablo Montoya tuvo que ingresar a los pits a pocas vueltas del final para un splash and go. Salió de los pits en la quinta ubicación, obligado a superar al brasileño Mauricio Gugelmin, y así lo hizo con menos de 3 vueltas para la bandera a cuadros. La posición que marcó la diferencia en el campeonato.

Dario Franchitti, dos vueltas detrás de los líderes, no pudo subir más allá del puesto 10, con lo que el campeonato quedó empatado en 212 unidades. Y el suspenso se apoderó de colombianos y británicos. Y las victorias le dieron el campeonato a Montoya. Y entonces supo que no podría festejar por lo ocurrido con su amigo canadiense, 241 vueltas atrás.

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No obstante, para nuestro país fue el regreso de los grandes pilotos a nuestro deporte. Los triunfos de Mauricio de Narvaez, Roberto José Guerrero y Diego Montoya, por mencionar solo algunos, eran parte de los recuerdos de todo un país, que ya tenía a una nueva generación sin un referente que los guiara para formar a una camada de pilotos… las decenas de representantes que cargan nuestra tricolor hoy día en todo el mundo.

Es, sin dudas, uno de los momentos dorados del deporte colombiano. Y aquel 31 de Octubre fue solo el comienzo de una época inborrable en la memoria de todos nosotros.

Los invitamos ahora a revivir ese momento, con los relatos de Ricardo Soler y los comentarios de Jorge Leal. El Canal A, tal y como cubrió este suceso, aquella tarde de 1999: