Ayrton Senna, recordamos con tristeza aquella fatídica fecha en la que el automovilismo no volvió a ser igual. Tras siete vueltas como lider , la curva de Tamburello y más de 280 kilómetros por hora, terminaron con el sueño no solo de un hombre, sino de millones de personas que lo consideran un ídolo y una esperanza de lucha. Un hombre que forjó su carrera a pulso. Así recordamos sus mejores momentos en la Fórmula 1.

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Devoto, osado y competitivo palabras claves que describen con exactitud su personalidad. Un personaje que cambio la forma de conducir, el elitismo y favoritismo que se vivia dentro del “gran circo” donde como romano surco leones durante los 10 años de actuación memorable en la Fomula 1. Comenzó su carrera en los karts, donde su destreza y disciplina lo llevaron a convertirse en lo más cercano al “mesias” de mundo automovilístico. Mientras en la lluvia todos corrian a resguardarse, el solia subirse a su Kart y practicar horas bajo la lluvia, sin duda fue su experiencia en pista mojada lo que lo llevo a ganar varias carreras. Saltó luego a la Formula Ford Británica donde logro ser campeón ese año. Luego corrió en la Fórmula Ford 2000 en donde también fue campeón, y por último la Fórmula 3000, en la que triunfo tras la dura carrera de Macau.

Solo fue hasta 1984 con el equipo Toleman, donde comenzó su debut en la Formula 1. Su primera carrera fue en su natal Brasil, donde tuvo que abandonar antes de tiempo, debido a problemas con el turbo de su monoplaza. Su momento más importante durante esta temporada fue Montecarlo, donde terminó segundo tras el favorito Alain Prost, carrera que terminó antes debido al mal tiempo. Esa temporada terminó en la novena posición, favorecido lugar, si se tiene en cuenta las carencias del equipo.

Su actuación le dio la oportunidad de firmar con Lotus donde corrió durante dos largas temporadas. En su segunda carrera ganó su primer premio bajo la lluvia, en Estoril. En esta misma temporada ganó en Bélgica, logrando así, siete poles; en las siguientes dos temporadas consiguió llevarse dos triunfos por año.

En 1988 el equipo McLaren confirmó su fichaje tras una rueda de prensa dada por Ron Dennis. Allí encontró las condiciones que buscaba para seguir en la lucha por los campeonatos y donde coincidió con Prost, por entonces bicampeon mundial. Senna ganó su primer mundial ese año logrando ocho victorias sobre las siete de Prost, en un total de 16 pruebas.

Desde entonces nacería lo que ha sido hasta hoy una de las rivalidades más memorables de la Fórmula 1, y donde ambos contendientes darían lo mejor de cada uno para ganar carrera tras carrera. Es así como recordamos el Gran Premio de Japón de 1989, donde la lucha por el bicampeonato con Prost los hizo colisionar en la chicana Casio de Suzuka. Prost deja la carrera y Senna regresa ayudado por los comisarios del circuito. Cruzando la meta como ganador, fue descalificado por FIA y Alain se hizo con el tricampeonato.

Luego de eso Prost firmaría con Ferrari, alegando que dejaba McLaren debido al favoritismo por el paulista. Lo que no sabía es que allí comensaría la época dorada de Ayrton, quien ganó dos títulos consecutivos, el primero tras otro incidente con su ex compañero en Japón, y el segundo en Brasil, donde problemas en su caja de cambios lo obligaron a hacer un gran esfuerzo y llevar su monoplaza en sexta velocidad, adjudicadolo como campeón pero dejándole exhausto al salir de su auto, tanto que no podía levantar el trofeo en el podio.

El duelo por el tricampeonato en 1993 se vio en el Gran Premio de Mónaco, en donde Nigel Mansell, a bordo de un Williams-Renault FW14B, le dio varias complicaciones a Senna, quien resistió varias vueltas llevándose la carrera. Otra memorable pelea.

Esta sería la última carrera de Mansell, tras dos años de dominio en Williams. El brasilero es contratado por el equipo y entró a firmar en 1994 con la escudería franco británica tras la retirada del cuádruple campeón francés.

El sueño de Sir Frank Williams era conservar las victorias anteriormente ganadas por los antecesores de Senna. En dos de las pruebas iniciales se adjudicaron importantes poles, pero tuvo que abandonar la carrera dándole espacio a quien sería su sucesor, Michael Schumacher.

Ayrton no había comenzado bien esa temporada, pero estaba dispuesto a cambiar la situación en el GP de Italia disputado en Imola. El 29 de abril de ese año comenzaría lo que ha sido hasta hoy uno de los fines de semana más tristes de la Formula 1. Ese día Barichello, principiante de la F1 y pupilo de Senna, sufre un fuerte accidente que lo deja con la nariz rota. Al día siguiente el austriaco Roland Ratzenberger, del equipo Simtek Ford, golpeó violentamente en la curva Villeneuve, murió minutos después de llegar al hospital. Y sin saberlo aun, al día siguiente, aquel domingo sería él quien completaría el vacío inmenso que se dejaría en la Formula 1.

Como de costumbre Senna daría sus normales dos vueltas a la pista antes de carrera. Ese día dio una más. Sus amigos notaban cierta tensión en su aura, algo extraño en un hombre que afirmaba tener la serenidad con la que Dios lo bendecia. Dentro de su monoplaza se podía ver la angustia en su mirada. Siete vueltas después, el incidente de la salida entre JJ Letho y Pedro Lamy era una muestra de lo que pasaría en aquella curva. Ayrton Senna pierde el control de su monoplaza e impacta de frente el muro de contención a más de 280 kilómetros por hora. Una avería en la columna de dirección y un letal golpe le produjeron cuatro horas después la muerte en el hospital. En ese momento Frank Williams fue culpado de homicidio involuntario por la muerte del Brasilero, liberado de cargos 3 años después al no aportar pruebas suficientes en su contra. Realmente él era el menos interesado en provocarle la muerte al Dios del automovilismo de la época. Un triste final para un gran hombre que pecó por ser el más veloz y el mejor. Un hombre que no tenía límites, cuya osadía lo llevaría a la muerte.

Y tras sus 41 victorias, 80 podios, 65 poles, 3 campeonatos mundiales, más de 600 puntos conseguidos su leyenda sigue viva, a pesar de los 20 años transcurridos desde su fallecimiento. Su muerte no fue en vano, le dio esperanzas a muchos paises, llenó de regocigo y orgullo a su familia y allegados pero dejó un gran vacío en quienes lo recordamos como el “mesias” del automovilismo.

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