Lejos de la polémica del paso de Juan Pablo Montoya a NASCAR, aquella victoria en la entonces Copa Nextel de 2007 dejó claro algo: la versatilidad de Montoya la tienen muy pocos pilotos.

El final de la Fórmula 1 para Juan Pablo Montoya fue mucho más amarga para Montoya y para los fans colombianos de lo que se pudo haber esperado. La difícil relación con su equipo, sumado a una clara falta de motivación por el ambiente tenso de una categoría donde solo dos pilotos luchan por el título cada año, complicó las cosas para nuestro piloto nacional, a tal punto que encontró en NASCAR y en su antiguo jefe Chip Ganassi una salida y motivación extra para seguir pilotando y sumando logros.

Pasó prácticamente un año desde aquel momento en que Montoya colgó los guantes de la F1 para siempre, y hasta que llegó su gran día de triunfo en la entonces Copa Nextel de NASCAR. Desde un “bautizo de fuego” literal en la última carrera de 2006 en Homestead, pasando por el peso de ser novato en autos cuatro veces más pesados, la temporada 2007 venía en líneas generales bien para el bogotano.

Ya había probado el sabor de la victoria en la Ciudad de México, ganando en la división menor de la NASCAR, en la Busch Series. Esto demostró que Montoya seguía siendo competitivo cuando tenía un auto puesto a punto.

Pero él y su equipo sabían que debían demostrarlo por todo lo alto, en la gran carpa. Y por eso el 24 de junio de 2007 fue una fecha crucial para la carrera deportiva de Montoya. Era su primera oportunidad en un circuito, luego de haber salido de la F1, y su primera vez compitiendo en un auto de la máxima división de NASCAR en algo distinto a un óvalo.

La clasificación no fue ni cerca lo esperado. Un auto que no estaba a punto relegó al bogotano hasta la casilla 32 en la grilla de partida. El pronóstico era malo antes de arrancar la carrera: nunca antes en la historia de esta carrera un piloto partió desde tan atrás y salió triunfador. Pero nunca antes en la historia de esta carrera habían tenido a un piloto con tanta experiencia como Montoya.

Bandera verde. Las 110 vueltas pactadas comenzaron con diversos incidentes entre autos que trataron de ocupar el mismo espacio. Esto lo aprovechó Montoya para ascender rápidamente en el orden de carrera, y luego de este ataque tempranero de carrera su estrategia cambió: paso de ser ofensivo a conservar llantas y combustible, algo que en el Sonoma Raceway es fundamental.

A medida que se acercaba el final, Montoya siguio escalando hasta entrar al top-10, luego top-5, luego top-3… adelante se presentaron Jamie McMurray -por entonces piloto de Roush Racing- y Kevin Harvick -parte del equipo RCR- como los principales rivales del colombiano.

Dieciocho vueltas para el final. Con llantas gastadas y la necesidad de estirar el combustible al máximo, los tres primeros de carrera lanzaron sus cartas. Montoya sobrepasó a Harvick con facilidad, cuyo auto #29 debió reducir bastante su ritmo de carrera. Adelante McMurray se mantenía con un ritmo competitivo, aunque vuelta a vuelta empezó a acusar su poco combustible.

A cinco giros de la meta Montoya lo superó y se trepó a la punta. McMurray se quedó sin gasolina en la vuelta final, al tiempo que Harvick aceleró seguro de que alcanzaría a superar al bogotano antes de la bandera a cuadros. Pero el auto #42 se mantuvo en pista, la gasolina alcanzó -incluso para la vuelta de la victoria- y se llevó su primer triunfo en la Copa Nextel.

Montoya, nuevamente, rompió la historia: habiendo partido desde la 32da posición, es el piloto que ganó habiendo partido desde más atrás en una carrera de NASCAR en Sonoma. Es el primer piloto no estadounidense en ganar en la Copa Nextel, fue el único novato ganador de carrera en 2007, le dio a Dodge su primera victoria del año, y  rompió una sequía de 5 años sin triunfos del Chip Ganassi Racing.

Montoya, en 2007, lo hizo de nuevo.