Artículo de opinión escrito por Michelle Quintana*

Al verme en persona, parezco una “típica” fan de NASCAR. Norteamericana, cristiana, rubia, crecí en el sur de los EEUU viendo figuras emblemáticas como Dale Earnhardt, Rusty Wallace y Bill Elliott. Hasta aquí soy “típica”. Soy viajera, hablo español, soy liberal demócrata y peleo contra el racismo, al tiempo que lucho contra esos estereotipos de NASCAR, lo hago con orgullo, con convicción y en especial con todo corazón.

La semana pasada Brian France y NASCAR demostraron que también hasta aquí llega el racismo y el odio dentro de una organización deportiva como NASCAR. A partir de ahora no se le da la bienvenida como tampoco se le va a tolerar. Llegó un tiempo de cambio que traerá respeto y honor a una institución tan importante.

France primero solicitó a los fans el no llevar la bandera “Confederada” a las carreras y eventos oficiales NASCAR, demostró con su posición lo que significa este símbolo para mucha gente en los EEUU; racismo, odio y el acto de excluir a los que no son blancos o del sur de los Estados Unidos. Muchos hablaron en contra de esta solicitud expresa por parte de France, manifestando intenciones de hacer lo opuesto. A esos detractores les pregunto: ¿Si tiene tanto respeto por un piloto preferido, por qué actúa a sus espaldas. Por qué no se manifiesta en frente de ellos justo en los garages de NASCAR? A la fecha no hay ninguna respuesta.

Segundo, NASCAR decidió cancelar su cena de Campeonato para los NCWTS en el Trump Resort, en la Florida. Un evento ya tradicional en la ciudad de Doral como parte de la reacción a las palabras de Donald Trump contra los inmigrantes mexicanos. El insulto de Trump no solamente generó rechazo en los mexicanos aquí el los EEUU, la reacción en su contra, se ha venido reflejando en todos los hispanos alrededor del mundo, que acompañan las denuncias en su contra y a sus negocios en donde se utilizan a menudo palabras rudas y crueles en el trato con sus empleados.

El hombre mas rico en el mundo, el mexicano Carlos Slim, es patrocinador oficial de NASCAR, ha proyectado una inversión de 50 millones de dólares en el deporte para la temporada 2015. Junto a él, NASCAR se unió con mas que de 25 negocios y personas que giran alrededor del serial, para cortar sus conexiones con el amargado multimillonario y candidato para la presidencia de los Estado Unidos. Un estrategia que en mi opinión, es plausible y justificada con buena razón.

Como fan de NASCAR yo puedo decir que la mayoridad de sus seguidores no son racistas, ni odiosos. Una gran cantidad de ellos son curiosos y quieren ver el deporte crecer a nivel mundial. La llegada de Juan Pablo Montoya de Colombia, Marcos Ambrose de Australia, Germán Quiroga de México, Miguel Paludo y Nelson Piquet Jr de Brasil, enseñó a los fans que NASCAR puede captar mas aficionados del automovilismo alrededor del mundo, y encontrar en NASCAR una respuesta a su pasión y sed por la velocidad.

Ahora tenemos en las nóminas del camino a la CUP, a jóvenes figuras como el mexicano Daniel Suarez en NASCAR Xfinity y el colombiano Juan Esteban Garcia compitiendo en el Whelen Series de NASCAR. Será uno de ellos el campeón del futuro? Solo el tiempo nos los dirá. Los cambios están hechos y las iniciativas de NASCAR y France pueden ser parte fundamental en el relevo generacional. Ahora la misión del organización deportiva mas grande del deporte a motor en Estados Unidos, debe mostrarlo al mundo y hacer efectivo cada cambio.

Bien Hecho NASCAR.

* Soy Michelle Quintana. Viajera, fashionista y sobre todo, super fan de NASCAR y todo tipo de automovilismo en los Estados Unidos, desde las pistas chiquitas de tierra hasta los superspeedways. Pueden seguirme en Twitter en @lagreeneyes03.

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