De un día donde las consecuencias pudieron ser mucho mayores que lo que realmente fue, deben quedar lecciones aprendidas y revisiones por ejecutar.

Durante los últimos años he visto esfuerzos importantes y fundamentales para que el deporte a motor colombiano se transforme definitivamente en un automovilismo profesional en toda su extensión.

De parte de los oficiales de pista, la Federación, los organizadores de los campeonatos, los equipos y pilotos, ha existido la intención de hacer crecer al deporte de la manera correcta. Si bien muchas de sus propuestas se quedan en el aire, varias han logrado convertirse en una realidad que permite soñar con ese mejor automovilismo.

Pero durante la segunda fecha del TC 2000 colombiano 2016, debo reconocer que ví un retroceso en esa búsqueda de profesionalismo. Lo que sucedió fue delicado y a mi juicio, grave. Y por duplicado.

Los dos incidentes fueron aislados entre sí, pero tienen un ingrediente común: la falta de comunicación entre las partes involucradas (organización, dirección de carrera, comisarios de pista, pilotos y equipos). Algo fundamental en cualquier organización que se jacte de tener crecimiento, profesionalismo y calidad.

¿Dónde está la ambulancia?

El primero de estos sucesos se presentó durante la primera carrera del día de la Academia TC Clase A. Bajo una bruma y lluvia constante, la pista mojada del Autódromo de Tocancipá complicó a varios de los pilotos de la Academia A, quienes tuvieron que rodar bajo estas condiciones y demostrar sus habilidades.

Durante las primeras vueltas de competencia, el curvón occidental del Autódromo mostró un accidente de dos vehículos: el Renault #29 de David Bernal, y el Nissan #72 de César Castillo. Castillo terminó en la trampa de arena luego de derrapar, algo usual bajo las difíciles condiciones climáticas que hubo durante todo el domingo.

Bernal no sólo derrapó, sino que terminó impactando contra el auto ya detenido de Castillo, volcando en el proceso. El choque, de costado del lado del piloto, fue lo suficientemente fuerte como para dejar el Renault #29 volcado de costado. Algo poco común en Tocancipá, pero que forma parte del riesgo aceptable de las carreras.

accidente-tc-academia-2016-fecha2-jrqPero es aquí donde sucede lo que nunca debería pasar. Bandera amarilla, safety car y una posterior bandera roja. La grúa llegó para auxiliar los autos, el equipo de rescate liderado por el Dr. Édgar Hernández asiste al piloto, y bajo los protoclos de seguridad optan por trasladar a Bernal en ambulancia. Pero, ¿dónde está la ambulancia?

Luego de más de cinco minutos de espera, la ambulancia no ha llegado para cumplir con su labor. Con la única misión para la que debe estar disponible siempre: auxiliar a los que la requieren. Preocupante y, bajo todo punto de vista, impresentable para cualquier categoría de automovilismo.

Al final la ambulancia llegó, y el piloto no tuvo lesiones de consideración. Pero fue un punto negro que, de haber sido otro el cantar, pudo haber marcado la diferencia en el estado de salud del corredor.

Una neutralización mal concebida

El segundo evento que tiñó la fiesta de motores sucedió en la segunda carrera del TC 2000, la categoría principal. Luego de una arrancada mayormente limpia, el auto de Santiago Romero queda en trompo antes de la difícil curva Motor, la horquilla que funcionó como curva 1 en esta fecha.

Un accidente usual en este tipo de carreras, y sin consecuencias de ningún tipo para Santiago ni su auto. El vehículo de asistencia llega a la escena para tener todo bajo control, en tanto que los líderes van cruzando la zona de mixtos en rumbo a su retoma en la recta principal.

Entonces, surge de la nada una tímida bandera amarilla, sin ningun aviso previo ni bien anticipado, y el safety car -un musculoso Ford Mustang- aparece en plena recta principal, casi detenido, a menos de 100 metros de los líderes de la competencia. Receta para el desastre.

Desde la terraza de paddock, donde quienes pertenecemos a la prensa podemos capturar fotos y videos para informar, vimos en ‘tribuna VIP’ cómo todos los corredores tuvieron que detener de cualquier manera su auto para no chocar con otros. Veinte autos a máxima velocidad. En pista mojada. Nada fácil.

Y así fue que el auto #21 del equipo J&C Motorsport, tratando de frenar de manera imprevista, perdió el control de su auto llegando a chocar del costado del piloto contra el baúl del safety car. Un accidente que no debió ocurrir.

Desde mi posición en la terraza pude capturar esta foto que muestra el nivel del impacto sobre el costado del auto #21. Sin dudas da cuenta de los afortunados que fueron los pilotos de las dos máquinas involucradas.

accidente-tc-2000-fecha2-2016-ag¿Cómo es esto posible?

Entonces surgen varias preguntas: ¿por qué ocurren estos incidentes? ¿qué falló y cómo pudo haberse evitado? ¿cómo asegurarse que no vuelva a ocurrir? y sobre todo, ¿cuál es la perspectiva que queda en los pilotos luego de presenciar estos dos momentos en un solo día de competencia?

Finalmente, ¿qué tienen para decir los pilotos y equipos que invierten grandes sumas de dinero y se la juegan en un deporte que no podrá ser 100% seguro, pero que parte de las bases que hechos como éstos no ocurrirán?

Más allá del factor humano, que puede derivar en cometer errores, lo cierto es que existen protocolos que permiten que estas actividades sean realizadas en el momento justo. Y no se trata de señalar responsables, pero sí de poner el ojo en dos situaciones que pudieron resultar mucho peor y que no pueden pasar desapercibidas.

Debe darse un antes y un después de este suceso. Los procesos de operación en caso de tener que enviar vehículos de asistencia a pista deben ser clarificados, y la comunicación entre las partes ciertamente debe ser revisada.

Esto va más allá de la categoría en cuestión, pues las fallas presentadas pudieron haberse dado en cualquier otro campeonato. Esta es una alarma que le debe corresponder a todos los torneos de automovilismo en Colombia revisar, analizar y velar porque no ocurra.

Si queremos un deporte motor más profesional, debemos iniciar por brindar la garantía de que nuestros corredores compiten en condiciones óptimas de seguridad. Y luego de lo ocurrido en este domingo lleno bruma, lluvia y dudas, se debe hacer un examen a esos procesos. Varias vidas estuvieron en riesgo en un domingo cualquiera en Tocancipá.

Ruedas Sueltas: artículos de opinión en ColMotorFans.com. Las opiniones aquí expresadas representan la postura de su autor, y no necesariamente representa las de ColMotorFans.com