Con el reto de estrenar un nuevo auto y equipo, el Juncos Racing, el piloto colombiano Sebastián Saavedra regresó a la Indy 500.

Saavedra vive para correr las ‘500’. De hecho, vive en Indianápolis, donde ha armado su vida junto a su esposa. Y en este 2017 pudo regresar a la competencia, disputando las 500 Millas por sexta ocasión.

En esta oportunidad regresó junto a AFS y Gary Peterson -su padrino desde que ha competido en Indy Lights hace casi 10 años- y se montó a bordo del nuevo equipo Juncos Racing, propiedad del argentino Ricardo Juncos, una de las escuderías más tradicionales de las categorías de ascenso a Indycar.

Tras una clasificación complicada, donde tuvo que arrancar desde la posición 31, le apostó a girar fuera de problemas, con consistencia y cuidando su auto de golpes. A medida que avanzó la carrera, fue mejorando en sus tiempos, hasta finalizar en la casilla 15.

Así se refirió Saavedra a su carrera en general:

“Cumplimos la misión que iniciamos hace menos de dos meses. Terminar esta primera Indy 500 con los dos carros intactos lo cual significa una victoria para nosotros. Estoy muy orgulloso de toda la organización por su esfuerzo y profesionalismo. Nosotros no fuimos tan competitivos como quisiéramos, pero bueno, eso es algo que se espera para ser la primera vez en carrera.”

“Felicito a todo el equipo. Quiero agradecer a los chicos de AFS / Juncos Racing por todas las increíbles paradas en boxes y a David Cripps por una gran estrategia, en conjunto, solo espero lo que se está construyendo aquí porque el futuro será brillante para este equipo y mis mejores deseos a ellos y a toda la organización”.