En la publicación de su autobiografía, el ingeniero inglés hace pública su responsabilidad por lo ocurrido en Imola, San Marino, aquel 1 de mayo de 1994 con Ayrton Senna.

Adrian Newey es, sin dudas, uno de los referentes históricos de la ingeniería automotriz y de la Fórmula 1. De su cabeza salieron los diseños que muchos pilotos campeones mundiales llevaron a lo más alto. Por solo decir un nombre, fue el responsable de los cuatro títulos consecutivos de Sebastian Vettel y Red Bull.

Newey ha publicado en los últimos días su autobiografía, titulada ‘How to build a car’, donde habla acerca de su vida en las carreras, y se confiesa de lo que considera es su capítulo más oscuro de la vida, cuando se mató Ayrton Senna a bordo del Williams Renault FW16, en la vuelta 7 del GP de San Marino de 1994.

“Fui uno de los altos ejecutivos de un equipo que diseñó un coche en el que un gran hombre murió. No importa si esa columna de dirección causó el accidente o no, es imposible olvidar el hecho de que era una pieza de diseño mala, que nunca debería haberse permitido en el coche”

“De lo que me siento más culpable no es de que un posible fallo de la columna de dirección fuera la causa del accidente, porque ese no es el caso, sino porque fallé en la aerodinámica del coche. Metí la pata en la transición entre la suspensión activa y la vuelta a la suspensión pasiva; diseñé un coche que era aerodinámicamente inestable, en el que Ayrton intentaba hacer cosas que no se podían hacer. Y de hecho no fue capaz”.

Durante los días y semanas posteriores a la muerte del astro brasileño, Newey, Williams y Head fueron denunciados ante la justicia italiana, pero en el proceso fueron absueltos. Sin embargo, Adrian Newey se mantiene sobre su grado de responsabilidad en lo ocurrido:

“Me sentiré siempre responsable de la muerte de Ayrton, pero no culpable”.