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El piloto polaco se perfila como uno de los opcionados a ocupar la silla de Felipe Massa en el equipo Williams para la próxima temporada.

Luego de un accidente que casi le cuensta la vida en un rally en Italia en 2010, Robert Kubica parecía lejos de cualquier opción para regresar a la Fórmula 1. Y justo cuando tenía todo dado para batallar por el título, tras dos años exitosos con Sauber, donde obtuvo su primera victoria y llegó a ser líder del mundial, y con el equipo Renault regresando como fabricante a la categoría.

Pero ahora, siete años después del accidente, pasando por diferentes campeonatos y con la firme convicción de volver a la máxima categoría, el polaco se ha metido de lleno entre los aspirantes a una silla a tiempo completo en 2018. Ya ha realizado pruebas durante este año con Renault, y ahora ha completado 100 vueltas a bordo del Williams 2017 en un test de post-temporada realizado este lunes en el circuito Yas Marina de Abu Dhabi.

Kubica, quien está disputando mano a mano el asiento de Williams con otros rivales importantes como Paul di Resta, Daniil Kvyat y Sergey Sirotkin, viene entrenando desde hace casi un año para tener la condición física suficiente de manejo de los nuevos autos híbridos de esta era de la F1.

“Físicamente creo que he hecho un gran trabajo en los últimos seis meses. No ha sido fácil, no ha sido estar tirado en la cama. Probablemente, esté en mi mejor forma física de nunca. De lejos, mejor que cuando corría en 2010. Por lo que la motivación está ahí y el cuerpo está reaccionando bien”.

“Estoy empezando casi de cero porque la F1 ha cambiado muchísimo en los últimos siete años. Pero la experiencia que logré en los años en los que corrí en Fórmula 1 me ayuda a que el proceso de aprendizaje sea más rápido que antes”.