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Se cumple un año más del trágico accidente del piloto austríaco Roland Ratzenberger, quien falleció durante la clasificación del Gran Premio de San Marino 1994.

Nacido en Salzburgo, Austria, el 4 de julio de 1960, Roland Ratzenberger siempre tuvo un objetivo: llegar a la Fórmula 1. Para ello trabajó duro en su formación como piloto, y abandonó los estudios de ingeniería mecánica para perseguir su sueño. La Fórmula 3 Británica y las 24 Horas de Le Mans fueron dos de sus experiencias previas a la F1, donde logró destacar y llamar la atención.

Así fue como obtuvo un asiento con el equipo Simtek, también debutante en la categoría en la temporada 94 y cuyo factor diferencial fue desarrollar su auto mediante diseños y análisis computacional, algo que ya venían haciendo para la FIA y otros equipos de diferentes campeonatos mundiales.

Ratzenberger tuvo como compañero de equipo al británico David Brabham, de larga trayectoria y quien tenía como apoyo invaluable a su padre, la leyenda Sir Jack Brabham. Con esto se apuntaron a su primer reto en el mundial, el Gran Premio de Brasil en Interlagos, donde no pudieron clasificarse a la grilla de 26 autos.

Por fin logró hacer su debut en F1 en el circuito japonés de Aida, en el GP del Pacífico, la que fue la segunda prueba de ese año. Ratzenberger era el único piloto de la grilla que conocía ese circuito, tras haber disputado por varios años competencias con la Fórmula 3000 japonesa. Y esto lo aprovechó mejor que nadie pues, a pesar de haber arrancado 26to en la grilla, finalizó 11mo gracias a su manejo cauto y sin errores, y gracias también a los accidentes que hubo ese día en carrera.

Foto: Sutton Motorsport Images
Foto: Sutton Motorsport Images

Cuando llegaron al circuito de Imola, en San Marino, para la tercera fecha del mundial, Ratzenberger quiso arriesgar a clasificar su auto y poder mostrar más de su manejo. Pero en la clasificación, a más de 310km/h el alerón delantero de su Simtek Ford se desprendió (según datos de la FIA el alerón venía afectado de una salida de pista anterior), y no pudo controlar su auto cuando chocó contra la barrera de la curva Villeneuve. Tuvo lesiones en el cuerpo y una fractura en el cráneo, y falleció a los pocos minutos del accidente.

Ratzenberger fue el primer piloto muerto en un fin de semana de Fórmula 1, desde Riccardo peltti en el GP de Canadá de 1982. Y desafortunadamente no fue el último en el historial de la máxima ni tampoco en esa carrera, pues un día después el gran Ayrton Senna también falleció en otro accidente. Resulta una ironía pensar que, gracias al accidente del tres veces campeón mundial, la muerte de Ratzenberger es ampliamente recordada por los fans de la Fórmula 1 y el automovilismo mundial.

La lápida de Roland Ratzenberger reza una frase: “Vivió por un sueño”. Y así fue que consiguió llegar a donde siempre quiso. Roland lo logró, pero no tuvo mucho tiempo para disfrutarlo.