Enrique Vargas, ex-piloto de automovilismo colombiano nos cuenta sus vivencias en la tribuna durante la Indy 500 de 1987, aquel día en que Roberto José Guerrero casi se gana la carrera más famosa del mundo.

El siguiente escrito fue realizado por su autor, y refleja sus vivencias, puntos de vista y opiniones propias. ¿Quieres participar en esta sección? Envía un resumen de tu vivencia a colombiamotorfans@gmail.com en menos de 200 palabras.

En mayo de 1987 asistí a un entrenamiento sobre motores Detroit Diesel 6V92 en Indianápolis. Estos motores equipaban las tractomulas que ensamblaba General Motors Colmotores en esa época.

Estaba hospedado en un hotel Holiday Inn a las afueras de la ciudad, costaba 80 dólares, pero para el fin de semana de la versión 71 de las 500 Millas de Indianápolis su precio pasaba de 400 dólares la noche. Por esta razón me enteré que venía la carrera y en la recepción del hotel me ofrecieron boletas de algunas personas que no podrían asistir. Compré 3 boletas y le ofrecí 2 de ellas a un colombiano, que trabajaba en el curso de motores, a cambio de tener donde quedarme hasta después de la carrera.

El domingo 24 de mayo madrugamos por recomendación del conocido colombiano y llegamos a la pista a eso de las 7:00 am para poder conseguir donde parquear, luego caminar y lograr el ingreso. Las boletas eran para la curva 1, a mitad de altura de la tribuna.

Como era mi primera vez en un óvalo, desconocía como se verían los autos pasando con acelerador a fondo. Ilusamente preparé mi cámara con teleobjetivo y la filmadora de video. Ya sentados en la tribuna, después de ver las bandas de colegios marchar y el desfile de pilotos en autos convertibles, se escucharon después del himno de los Estados Unidos las míticas palabras invitando a los “gentlemen” a encender los motores de toda la grilla de 33 participantes.

Rugieron entonces los motores y la emoción de nosotros el publico no se hizo esperar. Subieron las revoluciones y los autos comenzaron a desfilar en una formación de 3 por 11 para cumplir con las vueltas de cortesía y calentamiento de llantas. Después de que se dio la bandera verde, que no la podíamos ver desde nuestra ubicación, aparecieron súbitamente todos estos bólidos a los que fue imposible tomarles buenas fotos o filmarlos con alguna precisión.

Después de las primeras vueltas los vecinos de tribuna nos miraban extrañados por hacerle barra a un piloto que ellos no identificaban. El nombre de Mario Andretti era lo que se escuchaba en sus conversaciones y en sus gritos de aliento con el pasar de los autos. En el momento que Mario Andretti se detiene en la vuelta 28 y toma el liderazgo Roberto José Guerrero es cuando los vecinos se comenzaron a interesar por nuestro piloto al ver nuestras caras de emoción y al evidenciar que, este desconocido para ellos, podía ser una amenaza para Andretti.

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En la vuelta 130 se comenzó a escribir el final de carrera mas emocionante hasta ese entonces. El auto #16 de Tony Bettenhousen Jr. pierde una rueda que es luego impactada por el cono frontal del auto de Roberto José Guerrero. Este impacto, a mas de 150 millas por hora, lanzó la rueda perdida por encima de la malla impactando a un espectador, Lyle Kurtenbachde de 42 años, luego causándole la muerte. En las tribunas y sin la tecnología informática de hoy, no nos enteramos sino al escuchar las noticias en la noche.

Después de estar en punta de carrera en 3 ocasiones durante la carrera, en la vuelta 178 de las 200 pactadas, Roberto José vuelve a tomar la punta hasta la vuelta 182, donde es sobrepasado por Al Unser Sr. mientras hacía retanqueo de combustible y llantas. En la vuelta 180, Mario Andretti se detiene con problemas de encendido en su auto # 5, dejando la definición de la carrera en manos de Roberto José y Al Unser.

Al momento de entrar a reabastecerse, con una vuelta de ventaja sobre Unser, el auto #4 , un chasis MARCH con motor COSWORTH de Guerrero, experimenta problemas.

Al intentar salir de pits, el motor se apaga por un problema de embrague. Luego de encenderlo, logra avanzar unos metros y se apaga de nuevo y debe ser ayudado por sus técnicos hasta el pit para reencender el motor. Ya en pista, con una vuelta debajo de Unser, Roberto José inicia su remontada aprovechando el ritmo rápido que había demostrado a lo largo de las vueltas anteriores.

Con la 10ª y ultima bandera amarilla de la carrera, en la vuelta 190, causada por el detenido auto #5 de Andretti, Guerrero logra ponerse en la vuelta del líder para intentar atacar a Unser por el liderato de la carrera. La bandera verde reaparece en la vuelta 197 y Roberto José ataca con todo su deseo de triunfo, peleando entre 9 autos coleros, para recortar la diferencia que lo separaba de la punta de carrera. Estas vueltas fueron insuficientes a pesar de la superioridad en velocidad demostrada en los últimos registros de cronometro.

Finalmente su auto # 4, patrocinado por STP y True Value cruzó la yarda de ladrillos, que aun se conserva en la línea de llegada del Indianápolis Motor Speedway, fundado en 1909, en segundo lugar a 4,5 segundos del líder.

Luego se supo que la falla del embrague que causara las dos apagadas en pits resultó por el golpe con la llanta que a su vez lastimó los depósitos del liquido de frenos produciendo una fuga lenta pero que solo se evidenció cuando Roberto José tuvo necesidad de usar el embrague para salir a defender el liderato que tenía sobre Unser, piloto de la escudería Penske.

Roberto José Guerrero – 1988

Un honroso segundo lugar para nuestro piloto colombiano que se batió en pista con nueve grandes ganadores de Indianápolis, como lo son Mario Andretti, A.J. Foyt, Gordon Johncock, Rick Mears, Bobby rahal, Jhonny Rutherford, Tom Sneva, Danny Sullivan y Al Unser Sr.

En el curso de motores Detroit Diesel había descubierto que ya existía una intención de compra por parte de Roger Penske para comprar esta empresa de motores. El acuerdo se formalizó a comienzos de 1988 y luego fue vendida a Daimler-Chrysler en el 2000. Hoy por hoy, Roger Penske también es el propietario del Indianápolis Motor Speedway.

El entrenamiento de motores resultó teniendo un final muy veloz gracias a Roberto José Guerrero!

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